17 oct 2010

De algo hay que vivir decia mi hermana, en una charla sobre la violencia, si no le molestaba que maten vacas para comer, mientras miraba con cariño el churrasco que tenia en el plato.
A la vez, siempre habrá alguien que diga "de algo hay que vivir" y nos esté mirando a nosotros.
La hipócresía mercenaria para sobrevivir se autodenomina marketing y se ofrece al mejor postor.
Somos el "target" (fijate que palabra usan) de las corporaciones.
Somos el churrasco de otro más grandote. Alcanza con que un solo tipo no quiera dejar de tirar misiles y que otro tipo lo financie para que todos estemos en guerra, último recurso o no.
No tiramos abajo los titulos nobiliarios, tiramos abajo a los nobles.
Los titulos siguen ahí, en las tarjetas en las billeteras, la verdad es que no nos gusta ser todos iguales. No somos todos iguales.
Los políticos son profesionales de la mentira, para eso les pagamos el sueldo, y después no nos gusta que nos mientan.
Es sabido que es la jungla del dinero, que sin el dinero no se vive.
Pero un tipo con un arma, que especula con su vida contra el capital, porque es lo único que tiene, en vez de buen capitalista le dicen chorro y lo eliminan.
Y le dicen violento.
A un tiburón de traje, sentado en un trono de cadaveres le dicen "señor del petroleo" o "zar de la mineria" y todo el mundo se muere por un lugar abajo de su paraguas, en esta tormenta de caca que el mismo produce y reproduce.
Yo creo que el amor es el camino. De verdad.
Yo creo que eventualmente la violencia va a disminuir, porque esa es la dirección que marca la historia.
Y que el precio del progreso en algún momento va a dejar de ser la libertad.
Pero que el hombre se come al hombre, y esa tambien es la realidad.

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