UN RATO
Se terminan los avances, parece, parece que arranca, que se viene, que pilston demare lucirá sus galas para torch master otra vez, que los utensilios generacionales, que los vocablos y las razones, que depertur en irradien la luz el precipicio y el oxigeno en bocanadas suficientes de reput ember del oport.
Guarda, guarda que vengo
y
ABRO
Una inconsistente y poco alimenticia galletita de la fortuna, dice, pero lo dice como si me lo gritara en la cara un gordo peludo que me saca una cabeza, como una revelación sin vaselina:
“Si la palabra de moda es la que está en la boca de tu amante, si lo que te endulza es lo que te decolora, aléjate dos pasos, vístete de muerte”.
Me dedico a la absorción. Hago fotosíntesis del consejo.
Admito que no entiendo nada recién después del segundo café, que ameniza con una buena charla este espécimen de pelo dorado que me acompaña, y que se escote tras el horizonte de sus palabras más rápido de lo que yo puedo decir: “idiota”
Nada resulta bien estos últimos días, digo últimos como finales, como que si no cambia algo pronto se pudre todo. Estoy como por explotar a veces, como suspendido en un domingo rabioso, que impone bailar, como leer, como pensar en cosas sin relevancia, pero no permite profundidad alguna, ni el reposo.
La ambivalencia de las críticas de los discos que me gustaría comprar, si fuera el señor adulto que se compra discos que siento a veces que debería ser, es la confirmación de mi propia mediocridad, de que mi astuto gris se ha convertido en una estrategia paralítica, que doy en llamar:
LA INCOMODIDAD
Me retracto hacia mí.
El zorro quiebra sus patas, sangra en la nieve.
Y un personaje que mira desde abajo del ala de su sombrero, desde la seguridad de su ala. Viste en tonos de marrón.
Pega la oreja al vidrio del auto, para sentir mejor, él desluce la forma de su comportamiento amatorio por ansiedad. Ella lo mira y lo disfruta.
Aunque el espacio no está dado.
Están solos como animales, solos como ladrillos.
Describe su vida como el trayecto de una bala, se dispara de repente, es difícil expresar algo de lo que se siente mientras dura el trayecto, se termina estrellado en un ataúd. Como ver un accidente en cámara lenta, es decir: uno lo ve claramente, uno ve las causas y todas las posibilidades de subsanar el error, salvo que estando ahí es imposible reaccionar a tiempo, salvo que eso ya sucedió.
Todo dura
15/10/2006
7 comentarios:
"Estoy como por explotar a veces, como suspendido en un domingo rabioso, que impone bailar, como leer, como pensar en cosas sin relevancia, pero no permite profundidad alguna, ni el reposo."
Sí. Voy a decirlo, me hizo acordar a mi.
De quien es esto?
mio
y el texto te quedo redondo.
agudo
puntilloso.
solo los domingos.
no se porqué me sorprendo.
la implosión no es de furia, ni las lágrimas de tristeza. cuál es la característica humana más repetida? el temor... o la pereza?
me saco el sombrero una vez más, no se porqué me sorprendo.
Es un orgullo verte pasar. Es un gusto verte.
Son todas, es la mezcla lo que mata me parece.
Lo que se me quemo es el switcher.
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